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Vida y obra de Freddie Mercury

8 Sep

ANÉCDOTA

Estás sentado casi al borde del sofá; debajo, esparcidos por el suelo, están los restos y envolturas de la botana y las botellas vacías, víctimas de tu afición al fútbol.

No es un partido como cualquier otro: es la final. Esperaste seis meses, sufriste más de veinte partidos, pero ahora, tu equipo está a dos minutos de convertirse en campeón de la temporada. A tu lado, repartidos en las sillas del comedor, los bancos de la cocina y dos cubetas, tus amigos están casi tan desesperados como tú.

El portero despeja, y mientras el balón está en aire, el árbitro finaliza el encuentro. Los miembros del equipo se abrazan, brincan y levantan el puño; los comentaristas se deshacen en elogios y una canción popular resuena desde las bocinas del estadio.

―Guiiiiiiiiiiiiiiiiiiii ar de chaaaampiooooons mai frends, guiii ar de champions o de woooooorl ―cantan miles de voces a todo volumen, y muy pronto tú y tus amigos se unen a la celebración.

Tus vítores se entremezclan con los provenientes de cada casa de la calle; todos vieron el partido y están celebrando como tú… bueno, algunos sí se saben la letra de la canción.

RESEÑA

Pocas cosas son más mexicanas que celebrar un triunfo a la voz de “We are the champions”, de la banda británica Queen ―pocos saben la letra, y aún menos entienden qué significa; pero eso sí: todos la “cantan” hasta desgarrarse la garganta―. Esta vez no hablaremos sobre la banda; sino sobre su líder y vocalista, el parsi, Farrokh Bulsara, mejor conocido como Freddie Mercury, quien nació el día 5 de septiembre de 1946 en Tanzania.

Como artista, Mercury fue y sigue siendo reconocido por la fuerza de su voz y lo exótico de sus presentaciones en vivo. Destacó también como compositor musical, productor y por sus participaciones como músico invitado con otros artistas. A pesar de su gran carisma, no le gustaba dar entrevistas ―aunque sí hacía fiestas masivas cada que tenía la oportunidad. Aún me arrepiento de haberme negado a asistir cuando me invitó―. Diferentes revistas y grupos de fanáticos lo han señalado como uno de los personajes más influyentes del rock, a pesar de que él comparaba su música más con Liza Minnelli y su estilo de cabaret, que con Led Zepellin o The Beatles; también la revista “Times Asia” ―sí, existe…―, lo nombró como uno de los héroes asiáticos más importantes de los últimos sesenta años.

“Hay veces que me despierto y pienso: ¡Dios mío! Ojalá hoy no fuera Freddie Mercury.”

Otra de sus virtudes era la versatilidad de los temas que abordaba en su música; basta dar un vistazo al disco “Gratest Hits” de Queen, para ver que él escribió diez de las diecisiete canciones ahí contenidas. Letras como “Bohemian rapsody”, “Somebody to love”, “Don’t stop me now” y ―obviamente― “We are the champions”, confirman su capacidad creativa. Sus canciones se encuentran en la mayoría de las computadoras ―de la piratería y demás, hablamos luego―; son parte de programas, películas y series; resuenan en los antros y son destrozadas en los karaokes generación tras generación.

Como ya se ha dicho, Mercury era reconocido también por sus actuaciones en vivo. Empleaba un estilo teatral ―sí, él lo hizo mucho antes que Gaga, y mucho mejor también―, enfundado en un traje de malla… ―en eso sí prefiero a Gaga.

“Afrontémoslo, queridos, somos la banda más absurda que haya existido nunca.”

Respecto a su sexualidad, Freddie ―como le decíamos sus amigos―, varias veces afirmó ser gay, y en otras tantas se declaró bisexual. Sin embargo, a pesar de las crecientes especulaciones, ocultó tener VIH durante muchos años.

“Vivo la vida plenamente, mi instinto sexual es enorme. Duermo con hombres, mujeres, gatos, lo que quieras. ¡Me voy a la cama con lo que sea!”

Fue su respuesta en una entrevista a un periódico británico ―sí, algo muy parecido a lo que dice Angelina Jolie―. Reveló que padecía la enfermedad pocos tiempo antes de su muerte, argumentando que su intención había sido la de proteger a las personas que lo rodeaban.

Falleció el 24 de noviembre de 1991 ―les ahorro la resta: tenía 45 años―, a causa de una bronconeumonia que se complicó por el SIDA.

Ahora ya lo sabes, la próxima vez que celebres a México, cantando “We are the champions”, recuerda darle el merecido crédito a este polifacético artista originario de Tanzania.  Por cierto, Google le dedicó un tributo  a manera “Doodle” por el 65 aniversario de su natalicio, con la letra de “Don’t stop me now”, se los recomiendo bastante. Honor a quien honor merece.

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