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Siempre el mismo día (One day)

6 Dic

ANÉCDOTA

Te observas en el espejo y suspiras. ¿Qué tienes para ofrecerle?, ¿qué puedes darle tú que nadie más en el mundo?, te preguntas y los dos, el reflejo y tú, guardan silencio. Es tu amiga desde la infancia, casi aprendieron a caminar juntos y desde entonces han sido inseparables… bueno… casi inseparables, ya que ella se desaparece ―y tú tienes la cortesía de no buscarla― cada vez que tiene novio. Conoces su vida con detalle, y sientes que eres el único que podría hacerla tan feliz como ella merece; pero la oportunidad de ocupar ese sitio se te niega desde siempre.

Ahí va ella, con el bueno de Indalecio ―su novio en turno―, te saluda desde lejos y te manda un beso; el tipo sólo te mira con desprecio ―es casi mandamiento que el novio odie al mejor amigo de su novia―. Los rumores dicen que están a punto de cortar… de nuevo… y estás decidido a aprovechar ese momento para confesar todo lo que has callado desde que la pubertad te hizo quererla en lugar de jalarle el cabello.

Antes de que te arrojes cual kamikaze a aquel campo minado ―temed a la “friend-zone” más que a la indiferencia―, te recomiendo que la invites al cine a ver está película; pues estoy seguro que te ayudará.

RESEÑA

Muy bien, no sé cómo empezar a comentar una película que, en teoría, aún no está en las salas de cine. Sin embargo, no es mi culpa que “Siempre el mismo día”, (One day), basada en la novela homónima de David Nicholls, ronde ya por los mares de la red; ni que alguien a quien aprecio mucho me la haya recomendado ―según ella, porque la protagonista es una escritora ¬¬.

“Está bien debatir; pero cualquiera puede hablar. A veces se necesitan acciones para cambiar el mundo”

“Siempre el mismo día“, nos cuenta la historia de dos personas casi opuestas. Por un lado, tenemos a Emma Morley (Anne Hathaway), una muchacha introvertida, idealista y de origen humilde; y por el otro, a Dexter Meyhem (Jim Sturgess), un hijo de familia acomodada, fiestero y muy, muy relajado. Una situación simple los reúne, y terminan en el departamento de ella. Aunque de entrada parece que se trata de la típica telenovela mexicana, la trama da un giro sutil, pero contundente, y ellos comienzan… una relación de amistad; misma que veremos cómo se desarrolla, entrelaza, divide, reinicia, sacude, crece y se tambalea―como casi cualquier amistad―, a lo largo de 20 años. Mas, la historia se enfoca en lo que sucede con ellos justo durante los aniversarios de ese 15 de julio, el día que se conocieron.

A la siguiente escena, ha pasado un año y vemos que siguen siendo amigos ―de esos amigos que hablan y lo saben todo uno del otro―. La vida, sus sueños los llevan a diferentes senderos y muy pronto se dan cuenta de que nada es tan fácil como aparenta: ella termina trabajando en un restaurante de comida mexicana y él es un productor de televisión en entrenamiento. La aparente simpleza del argumento hace que la película te mantenga entretenido, así como el ver reflejadas ciertas actitudes y destellos en el modo en que se tratan el uno al otro; algo que todos tenemos para con alguien ―y que con frecuencia jugamos a negar.

“Me encantaría ir; pero, después del trabajo me gusta ir directo a casa, comer… llorar”

A lo largo de la película vemos, en los 15 de julio, cómo va evolucionando su relación, cómo se siguen buscando en sus momentos de alegría y de tristeza; pero, sobre todo, vemos cómo no pueden evitar decirse con la mirada cosas que no se atreven a expresar con palabras; además de que sus amigos y familiares se burlan y presionan con “para cuándo” o  “¿por fin son pareja? ―¿está situación no te resulta conocida?. Incluso llega a un punto en que, con alcohol fungiendo de celestino, se confiesan que años atrás, durante la universidad, se gustaban mutuamente; sin embargo, la situación se viene abajo debido a la misma inseguridad de los dos, al hecho de que, a pesar de tener edades similares, sus vidas han sido muy diferentes y no buscan lo mismo en ese momento.

“―Todos están perdidos a los veinticinco años.

―Tú no; productor de TV en entrenamiento, nuevo departamento, reproductor de CD, sexo grupal martes y viernes…

―Sí, pero, tú sabes… estoy llorando por dentro”

Crecemos junto a los personajes en el sentido de que se nos explican los pensamientos ―y otros miedos― de cada uno. Los vemos atravesar etapas difíciles que los hacen madurar, cambiar, que provocan que sus sentimientos vacilen y sólo traten de encontrar a quién echarle la culpa y con quien “consolarse”. Algo que, en palabras de una amiga ―sí, te voy a quemar― sólo puede explicarse como “el típico momento de estupidez que siempre viene luego de no ser correspondidos, en dónde te aferras a lo primero que se pone enfrente“. Yo le dije que eso era más bien despecho, ella insistió que se trata de estupidez post-amor… El punto es que ―volviendo a la película― da la sensación de que la idea de quedarse solos o de no estar seguro de lo que quieren los lleva a tomar decisiones que ponen su relación en peligro.

“Si pudiera darte un regalo, uno sólo y para el resto de tu vida, sería confianza en ti misma… Eso, o una vela aromática”

No voy a decir nada sobre el final, o sobre el mensaje que deja; porque entonces, además de haberla visto antes de lo debido y en donde no debí, haría “spoiler” y eso es demasiada carga para mi consciencia ―sí, ¡ahora tengo consciencia!.

En resumen: no diré que la película se convertirá en un éxito taquillero ni que es de lo mejor en el 2011 ―aunque sí está por encima de la media―. Pero, la historia vale la pena ―apenas estoy leyendo el libro― y cumple con su objetivo de mantenerte despierto y atento. De igual manera, y como en casi cualquier comedia romántica, está abarrotada de drama y de situaciones predecibles, que, sin embargo, al final no le restan calidad. La recomiendo, vayan a verla… al cine ―¡Di no a la piratería! Y así cumplí mi servicio mensual a la comunidad y ya no me siento culpable.

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Caminatas nocturnas (Midnight in Paris)

13 Oct

ANÉCDOTA

Llevas horas dando vueltas en la cama; sabes que tu insomnio es cada vez más severo y que ni una ducha caliente ni la leche tibia podrán remediarlo. Ves tu celular y piensas en llamar a tu exnovia, pensando que debido a su reciente ruptura ella debe estar devastada y tampoco puede dormir ―los insomnes y los borrachos tienen mucho en común―. Tono, tono, tono, una grabación te dice que puedes dejar un mensaje.  “Seguramente no lo escuchó”, te dices e intentas de nuevo.

Escuchas que ella grita para hacerse escuchar por encima de la música a todo volumen; te pide una y otra vez que la dejes en paz. Antes de que puedas decirle algo, del otro lado de lado de la línea un hombre te advierte que te alejes o te irá muy mal.

Ahora menos podrás dormir. Sabes que pasarás la noche tratando de imaginar qué hace y con quién ―todo con cruel detalle―. Sin saber por qué te levantas de la cama. Necesitas despejarte, dar una larga caminata nocturna…

RESEÑA

Del prolífico Woody Allen ―que parece que filma una película cada uno dos años―, Media noche en París (Midnight in Paris), se presentó en la apertura del Festival de Cannes del 2011; nos cuenta la historia de Gil Pender (Owen Wilson), un guionista de Hollywood que viaja a París de vacaciones con su prometida, Inez (Rachel McAdams), y los padres de ella. Si algo agradezco a una película ―al guionista, más bien― es que la introducción sea clara, sin ser por ello menos sustanciosa.

“―Te imaginas lo alucinante que es esta ciudad bajo la lluvia, en los años veinte; París en los veintes, bajo la lluvia, con esos pintores y escritores. […] Si tan sólo me hubiera quedado aquí para escribir novelas, y no me hubiera condenado a escribir guiones. […] Imagínate a los dos viviendo aquí. Podríamos hacerlo si mi libro funciona.

―Estás enamorado de una fantasía.”

Con esto ya podemos ver puntos importantes de la trama: Gil se arrepiente de lo que hizo con su vida y añora el pasado ―sé de algunos que sienten lo mismo―; y su prometida no cree en él como novelista ―conozco… la sensación―. A esto hay que sumarle la ansiedad y el nerviosismo de no agradarle a los padres ni a los amigos de ella, así como la inseguridad que siente del libro que está escribiendo ―no ha dejado que nadie lo lea―; todo esto da como resultado que el anti-héroe tenga una identidad justificada y bien definida.

Luego de una incómoda velada en compañía del mejor amigo de su prometida ―ah, conozco la… Ya. Sin comentarios―, Gil, un tanto ebrio, decide dar una caminata nocturna por la ciudad que ha sido cuna de grandes artistas, y se pierde ―si tomas, no manejes. Listo, cumplí con la parte social―. Al no encontrar nadie que hable inglés y le pueda ayudar, termina por sentarse en unas escaleras. Se escuchan las campanas que anuncian la medianoche, y un coche antiguo aparece en la vereda. Gil levanta la vista al notar que lo llaman y, tras unos momentos de duda, accede a irse con ellos ―sabes que puedes confiar en los franceses.

Confundido, llega a una fiesta en la que están tocando la música de Cole Porter, interpretada por Cole Porter ―reconozco que no tenía ni idea de quién fue este sujeto―. Y ahí se encuentra a los escritores Zelda y Scott Fitzgerald ―de ellos si sabía, ¡y mucho!. Hay un intercambio de comentarios ―que es muy distinto a una conversación―, y terminan por decidir que continuarán la fiesta en otro lugar. Esta escena me gusta mucho porque es una reafirmación del personaje cuando evita hablar de su novela.

Esa misma noche, Gil tiene la oportunidad de conocer a Ernest Hemingway, otro gran, gran escritor ―léanlo, ¡ahora!―. Gil termina por confesarle la inseguridad que siente por su novela; pero este último le ayuda a vencer sus miedos con la siguiente frase;

“Ningún tema es horrible si la historia es veraz, la prosa es limpia y honesta, y si demuestra valor y elegancia bajo presión.”

 Un poco más animado, Gil le pide que lea su obra y le dé su opinión. A lo que Hemigway responde:

“Si es mala, la odiaré porque odio la mala escritura; si es buena, sentiré envidia y la odiaré aún más. No pidas la opinión de otro escritor.”

Hemingway le dice que no la leerá; pero que le dará su novela a Gertrude Stein, la mecenas de las artes ―¿y eso tenía que sentirse como un premio de consolación?

Más adelante, Gil tiene la oportunidad de conocer a Pablo Picasso, quien está discutiendo con Stein acerca de su más reciente obra, inspirada en su amante, Adriana. Sin poder ocultarlo, Gil queda cautivado ante ella, al igual que lo están Hemingway, Belmonte y Picasso ―y yo…―. Stein acepta leer su novela y hacerle observaciones. Es de esta manera que Gil Pender se adentra en un mundo fantástico, al que sólo se puede llegar después de la medianoche; pero en donde convive con personajes como Salvador Dalí, Man Ray, Luis Buñuel, T. S. Elliot, Faulkner, Lautrec, Gauguin, Dugass, entre muchos otros ―gran cosa. Yo me encontré con Cepillín hace días y no ando de presumido.

“Pienso que el amor que es sincero y verdadero crea una tregua con la muerte. Toda cobardía viene de no amar o no amar bien, que es lo mismo. Y es cuando el hombre que es verdadero y valiente mira cara a cara a la muerte […], y ama con suficiente pasión como para apartarla de su pensamiento. Hasta que la regresa, como hace con todos los hombres; y es entonces hora de volver a hacer el amor. Piénsalo.”

En Medianoche en París, Woody Allen ―que escribe guiones como Stephen King escribe novelas: en la misma cantidad y con idéntica variación de calidad―, nos muestra el contraste del París moderno y del de los años 20 con una fluidez como no había visto en mucho tiempo. Cada elemento tiene razón de existir y encaja en el desarrollo de la trama ―si acaso me quejo del detective, pues creo que podría ser omitido.

“Yo pinto rinocerontes. Y lo pinto a usted. Sí; sus ojos tristes, y sus grandes labios derritiéndose sobre la arena caliente; con una lágrima. Sí. Y en esa lágrima, otro rostro. ¡El rostro de Cristo! Sí. Y un rinoceronte.”

Esta cinta entró de golpe a mi lista de películas favoritas; y, aunque he leído que no se considera dentro de los mejores trabajos del director, considero que es de lo mejor que ha estado en cartelera este año. Si bien es cierto que es una cinta que apunta a los artistas e intelectuales, se puede ignorar la identidad de los personajes y disfrutar de la comedia romántica que se esconde detrás del mensaje. O tal vez sea la parte cultural la que se disfraza. Supongo que esto depende de quien la vea.

Muy recomendable en todos los sentidos. Ahora, si me disculpan, iré a emborracharme para luego, cerca de la medianoche, salir a caminar, pues tengo que discutir algunas cosas con Cortázar, Benedetti, Neruda y Paz.

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Ni en el día más brillante, ni en la noche más oscura (Green Lantern)

6 Oct

ANÉCDOTA

Un día más que el amanecer te encuentra en el sofá, sentado, mirando infomerciales en la televisión. En tu mano descansa el teléfono, y sonríes con la esperanza de que el nuevo producto que compraste cambie tu vida. “¿No estás cansado de ser un perdedor?”, dijo el presentador. “¡Sí!”, gritaste tan fuerte que tu vecina golpeó la pared para hacerte callar. “¿Quiere verse como yo?”, preguntó el sujeto; y tú asentiste, imaginándote en un crucero por las Bahamas, rodeado de muchachas hermosas y con la fortuna de Monte-Cristo en una cuenta de un banco suizo.

“Sólo debe comprar esto, y le aseguro que sus poderosos magnetos atraerán la riqueza, fama y todo eso que la vida le ha negado”. Apenas escuchaste eso, marcaste el número en el teléfono y ordenaste el Anillo de los Nibelungos, una pieza que fue hecha en lo alto de las montañas del Nilo, fue bendecida por doce Papas y Tutankamon fue enterrado con uno idéntico. Con esas referencias, sabes que no puede ser un fraude. Tu vida está a punto de cambiar.

RESEÑA

Antes de comenzar, una aclaración: la reseña es sobre la película; por lo que no haré ninguna comparación con el cómic ―aparte de que no sé gran cosa―, ni con las diferentes series animadas.

En los primeros dos o tres minutos se cuenta acerca del cómo nacieron, fueron elegidos, crecieron ―¿y se reprodujeron?― los 3600 Linternas Verdes ―¿creíste que el de nuestro sector era único?―, y nos dicen que su poder se basa en la voluntad. Asimismo, nos revelan la existencia de Parallax, una entidad que utiliza el miedo como fuente de energía.

Pero no hay nada que temer, pues un legendario Linterna Verde encerró a esta criatura en un planeta perdido. Así que no hay nada que temer, ¿verdad? Bueno, la respuesta llega pronto: la primera escena de la película nos presenta a tres viajeros espaciales que se pierden y llegan… justo a ese planeta perdido. ―qué conveniente―; donde su miedo se convierte en “alimento” de una extraña criatura ―que parece una mezcla de los dementores de Harry Potter y Megamente―, y resulta ser… ―en serio, si algún día se convierten en súper héroes, maten a sus enemigos; ahórrense problemas.

“Tienen miedo… Bien”

Lo siguiente que vemos es al legendario Abin Sur en una nave espacial; contacta a otro Linterna y se entera de que otro planeta ha sido destruido y de que uno de sus compañeros está muerto. Pero no hay tiempo para llorar, su anillo parpadea, informándole de un peligro inminente ―prefiero el sentido arácnido―. Y Parallax ―que pareciera haber digi-evolucionado―, lo ataca… dentro de su propia nave. No sé si sea por la edad o el factor sorpresa; pero Abin Sur pierde miserablemente y se ve obligado a ir al planeta habitado más cercano.

Bien, a los diez minutos de la película, conocemos a Hal Jordan (Ryan Reynolds), a quien nos presentan como un irresponsable e inmaduro ―todo eso con sólo verlo despertar―. Corre a una prueba de combate aéreo y gana, de una manera poco convencional. En esta parte hay un “flashcbak” hacia su niñez, en donde ve morir a su padre. No reacciona a tiempo, paralizado por el miedo, y el avión se estrella… lo que provoca que lo despidan.

Mientras tanto, Abin Sur cayó en la Tierra ―¿en serio?―, y en Estados Unidos para ser más preciso ―nadie se lo hubiera esperado―; está muriendo, por lo que le dice al anillo que elija a alguien. Así, Hal Jordan se convierte en el primer humano en ser Linterna Verde. Felicidades, viste los primeros veinte minutos.

“En el día más brillante,

ni en la noche más oscura,

ningún mal escapará de mi vista.

A aquellos que adoran el poder del mal,

teman a mi poder:

la luz de Linterna Verde”

Resulta absurdo que a partir de este punto la película se torne lenta y predecible ―Sí, aún más―. La trama es muy simple y los personajes no terminan por definirse; incluso, en lo personal, creo que hubo un abuso en los efectos especiales. Por ejemplo, cuando Hal Jordan viaja a el Planeta Oa, hogar de los Guardianes, creadores del Cuerpo de Linternas Verdes, lejos de mostrar un mundo fantástico, da la impresión de que tomaron alguno de los fondos de pantalla que encontramos todos los días en internet.

Conocemos a Carol Ferris (Blake Lively), la eterna enamorada del protagonista ―y por lo tanto, la que estará en peligro al final―, y al Dr. Hector Hammond (Peter Sarsgaard), quien es amigo de Hal, y también está enamorado de la chica ―por lo que, naturalmente, será el malo de la película―. Todos dudan, incluso él mismo, de que Hal tenga lo que se necesita para ser un súper héroe ―no todos estamos preparados para esa responsabilidad―, lo que provoca que se niegue a usar sus poderes y rechace ser un Linterna Verde ―pero no regresa el anillo… Típico de los humanos.

Luego de escenas llenas de clichés ―aún para Disney―, peleas simples, conversaciones y efectos ―muchos, muchos efectos―. Viene la batalla final contra Parallax en la Tierra, que quiere destruir al nuevo portador del anillo que una vez lo venció ―en serio, si un día se convierten en súper villanos, si ya mataron a su némesis, maten a todos los que puedan; dejen los caprichos para después.

Ingenuo de mí, creí que salvarían la película con este enfrentamiento; que la Tierra se llenaría de Linternas Verdes y que destruirían Nueva York, Los Angeles o Washigton ―como cualquier película de destrucción que se precie de serlo―. Pero no. A esa criatura capaz de derrotar a los más poderosos del Cuerpo de Linternas, al que ha destruido planetas enteros, lo derrotan de una manera tonta y… que ya te esperabas desde la mitad de la película. Los malos se mueren, el protagonista se queda con la chica… Disney lo ha hecho de nuevo.

Ah, y para colmo, durante los créditos muestran a Siniestro ―el nombre ya dice mucho― que se quita el anillo verde de la voluntad y se pone uno amarillo del miedo. ¿Qué pasa? ¡Su traje cambia de color! Es idéntico, sólo que amarillo ―caray, en ese momento tuve la sensación de que había estado viendo una nueva cinta de los Power Rangers.

La película cumple con entretener; pero no vale para verla más de una vez y creo que no hace justicia a todos los fanáticos de Linterna Verde que esperaron casi tres años, desde que fue anunciada. Ojalá que corrijan el camino en la segunda parte, que está anunciada para el 2012. Por lo pronto, ya dijeron que no será dirigida por Martin Campbell.

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Harry Potter y la piedra filosofal (del libro a la pantalla)

22 Sep

ANÉCDOTA

Para un niño normal, la idea de un viernes sin clase significa alegría, televisión, videojuegos y amigos; pero no para ti. Tu padre anunció que aprovecharían la ocasión para ir a visitar a la tía Cleopatra ―que lo único de egipcio que tiene es el proceso de momificación―. Protestaste, hubo huelga de hambre; hasta pediste apoyo al consulado inglés, para que te invitaran a la boda real y así tener una excusa para no visitar a la tía Cleo. Nada funcionó.

Mientras tus mejillas son masacradas, te imaginas qué pasaría si pudieras desaparecerte, incluso te conformarías con que un tornado destruyera la cocina o que los zapatos de tu tía se convirtieran en ratas infectadas de peste bubónica.

Trata de relajarte, sólo serán tres días.

HARRY POTTER: 

El niño que fue del libro a la pantalla

“Harry Potter y la piedra filosofal” es el primer libro de la saga literaria “Harry Potter”, escrito por la británica J. K. Rowling. La historia fue rechazada por varias editoriales ―supongo que despidieron a esa gente―, hasta que la editorial Bloomsbury aceptó apostar por ella. Fue publicada el día 30 de junio de 1997; y fue traducida al español por la editorial Salamandra en el 2000.

Fue un éxito inmediato, por lo que las críticas no tardaron: incluso fue acusada de promover al esoterismo. Así mismo, llegó la adaptación al cine, dirigida por Chris Culumbus en 2001, convirtiéndose rápidamente en una de las películas más taquilleras de la historia. Pero… ¿qué tan fiel es la adaptación cinematográfica al libro? Bien, para saberlo, comparemos cómo se cuentan (en el libro) y cómo se muestran (en el cine) tres de las escenas más importantes.

PRIMERA ESCENA

En la novela, la escritora nos presenta un mundo en fiesta, aunque la gente “normal” ―como ustedes―, no está enterada; nos habla de centenares de lechuzas en pleno día, de lluvias de estrellas y gatos que leen; conocemos a los Dursley: Vernon, Dudley y Petunia, así como la aversión que siente por todo lo referente a su hermana, incluso la niega ―qué diría Laura sobre esto, seguro les daría un carrito de Hot-dogs―; leemos el concepto de “muggle” aunque no se define; así mismo, comienzan los destellos de lo ocurrido con los Potter y su hijo, Harry.

Cuando llega la noche, Albus Dumbledore aparece en mitad de la calle, un anciano que viste raro ―nada que ver con Chespirito―. Está también es la primera escena de la película, y lo entiendo; después de todo, ¿a quién le importan los Dursley o el mundo? El anciano utiliza el Apagador para… ehm… apagar las luces ―sin comentarios― y le habla al gato-lector, que resulta ser una gata… es decir, la profesora MacGonagall. En la conversación de estos personajes nos enteramos de que hay celebraciones en todo el país y de la trágica muerte de Lily y James Potter. Pero en la película no nos dicen nada de esto, todo se resume a:

“―¿Los rumores son ciertos, Albus?

―Me temo que sí; los buenos… y los malos.”

En ambos casos, Harry es dejado para que crezca lejos de la fama, el cariño y de la presión por haber sido quien detuvo a Voldermort, para vivir entre el desprecio y la vergüenza con sus tíos sin saber por qué ―¿No quisieras tener un amigo así?

SEGUNDA ESCENA

Ahora hablemos de cómo los protagonistas encuentran a Fluffy, un adorable perro gigante de tres cabezas que custodia la Piedra filosofal ―sólo hablando de HP puedo decir una frase como esa sin quedar como un demente―. En el libro, Draco Malfoy reta a Harry a un duelo a medianoche. Hermione trata de disuadirlos, recordándoles que estar fuera de los dormitorios en mitad de la noche está prohibido; pero en su intento se queda afuera y no le queda otra opción que acompañarlos; en el camino también se encuentran a Neville ―otro personaje al que no le dan la importancia que merece― y… también va. Como era de esperarse, el reto era una trampa; por lo que se ven obligados a huir del celador/conserje, Filch―; entran justo al pasillo que les dijeron estaba prohibido. Y ahí conocen a Fluffy.

En la película: los tres amigos van caminando como si nada ―nunca queda muy claro a qué hora toman clase―, y ¡la escalera se mueve! Ellos corren al siguiente descanso y deciden, nada más porque sí, entrar a la puerta que tienen enfrente, a donde no deben ir ―nadie se lo esperaba…

“―¿Alguien más siente que no deberíamos estar aquí?

―Es que no debemos estar aquí: es el tercer piso. Está prohibido.”

Aparece la gata de Filch ―qué feo se lee eso―, y ellos corren para evitar el castigo. Lo que no entiendo es ¿cuál castigo?, ¿no pueden decir que la escalera se movió y ya? En fin, ahí conocen al tri-perro.

TERCERA ESCENA

Ahora, la parte clímax de la historia ―insertar música dramática y rayos, muchos rayos―. Comencemos en el punto en que Harry y compañía deciden impedir que el malo se haga con ella. Salen de noche ―sí, otra vez― y se encuentran a Neville ―sí, otra vez―, quien trata de detenerlos para que Gryffindor no tenga más problemas. Hermione lo petrifica y siguen de largo. Al encontrarse con Fluffy ―me encanta ese nombre―, ven que hay un arpa tirada, lo que significa que alguien más ya pasó por ahí; Harry toca una flauta que le regalaron en navidad ―qué conveniente―, y la bestia se adormece; se dejan caer por una trampilla y aterrizan sobre una planta a la que tienen que matar con fuego antes de que ella los asfixie entre sus ramas. Luego, entran a una habitación con llaves voladoras ―imagino que así se sienten los borrachos al llegar a casa―, en donde deben atrapar la correcta; los tres amigos vuelan en las escobas. Después, viene un juego de ajedrez mágico ―exijo tener uno de esos―; Ron ordena los movimientos, y al final queda malherido y deben dejarlo atrás―son magos, ¿no pudieron llevárselo levitando o algo así?―. La siguiente habitación tiene un acertijo con venenos, el cual Hermione resuelve con demasiada facilidad; pero nada más uno puede seguir, por lo que la amiga regresa con Ron. De la “batalla” contra Quirrel, el malo ―otra vez los rayos y la música―, se puede decir poco, pues sólo es la aclaración de los huecos en la historia y Harry gana, tocándolo… ―sí… se escucha terrible.

En la película, el arpa sigue tocando: el perro está dormido. La planta cambia, pues ahora basta con tranquilizarse para que no les haga nada, o pueden arrojar luz para que se retire. En la escena de las llaves, Harry es el único que vuela. Pero, lo que menos justicia tuvo fue el tablero de ajedrez: las piezas no hacen ni una cuarta parte de todo lo que dice el libro; igual, Ron queda lastimado ―golpeado por un trozo de polietileno pintado de roca― y no puede seguir; aquí mismo, Harry le dice a Hermione que se quedé con Ron. Omiten el acertijo. Y, ya contra Quirrel, es casi el mismo final.

CONCLUSIÓN

Hay muchas escenas en donde podemos ver que la película se enfocó en Harry Potter, y sólo en él; las circunstancias del mundo en que se desarrolla la historia, así como la participación e importancia de los otros personajes fueron reducidas, algunas incluso ignoradas. No digo que sea una mala adaptación, al contrario: creo que hicieron un muy buen trabajo al elegir su línea y trabajar  siempre sobre ella; querían mostrarnos a Harry como un héroe y no como un estudiante o un neófito en el mundo de la magia, como en varias partes hace el libro; y lo lograron.

“Lo que sucedió abajo, en la cámara, entre el profesor Quirrel y tú, es secreto; así que, naturalmente, toda la escuela lo sabe”

Quizás se debió a que gran parte de la novela se avoca a explicarnos por primera vez cada lugar, hechizo, persona y aparato; pero casi no hay escenas que quedaron fuera de la película. Lo cual, estoy seguro, muchos fanáticos de esta saga agradecen.

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Espero que les haya gustado esta publicación. Los invito a dejar sus comentarios, quejas, opiniones y demás. Si les gustó, denle “pulgar arriba”, sino… ehm… ehm… Nos vemos. Hasta la próxima publicación..

No es otra comedia romántica (500 days of summer)

17 Sep

ANÉCDOTA

Miras hacia afuera mientras piensas que deberías salir, aceptar alguna invitación para tomar algo o ir al cine, cualquier cosa. Hace más de un mes que no sales de casa. Pero no lo vas a hacer. Te quedarás ahí, entre el dolor y la melancolía, preguntándote por qué es que ella te abandonó.

No entiendes a esa mujer ―aún te niegas a llamarla “ex-novia”―. Si Bella Swan perdonó a Edward Cullen por dejarla varias veces según él para protegerla, por qué ella no puede olvidar tus seis amantes y el que hayas chocado su auto; si Ginny Weasley perdonó a Harry Potter por abandonarla para ir a luchar contra Voldemort, por qué tu amada no puede ignorar el que hicieras una fiesta en su casa sin pedirle permiso. “¿En dónde quedó todo el amor que juraba tenerme?”, dices en voz baja y suspiras.

“Mañana, la olvidaré mañana y entonces podré regresar a mi vida”, te prometes, al igual que ayer.

RESEÑA

Es una verdadera lástima que esta película no haya recibido tanta publicidad como merece; pero es una de esas cintas que van ganando popularidad en base a recomendaciones ―así fue como la conocí.

“Esta historia es de un chico que conoce a una chica; pero no es una historia de amor”

“500 days of Summer” Nos invita a conocer la historia ―en una manera un tanto “hipster”― entre Tom Hensen (Joseph Gordon-Levitt), un arquitecto frustrado que trabaja como escritor de tarjetas para toda ocasión―y parece que se gana bien de eso―, y Summer Finn (Zooey Deschanel) , la nueva asistente de su jefe ―además de una de las mujeres más hermosas de este planeta―. Es amor a primera vista ―al menos lo es… para él. Qué triste―. Pero, como ya nos advirtieron: esta no es una película de amor, sino una cinta sobre el amor.

Desde un inicio, ella deja bien en claro que no tiene novio y no desea tenerlo pronto, pues es joven y sólo quiere divertirse; Tom, por su parte, está seguro de que ella es el amor de su vida y luchará por estar a su lado. ¿Te identificas con alguno de ellos? La trama nos atrapa desde un inicio: los personajes y la situación son comunes, incluso demasiado ordinarias ―como tu vida… vale, vale… también como la mía―; en cada escena podemos ver reflejados a algún amigo, conocido o familiar y, desde luego, a nosotros mismos ―es muy fácil identificarse con alguno de los protagonistas.

“―¿Qué pasa si te enamoras?

―No crees en eso, ¿o sí?

―Estamos hablando del amor, no de Santa Claus”

Comienza en el día 488, con una escena que sólo nos da a entender que es un momento clímax para la pareja; y luego nos “regresa” hasta el día 1 de su relación. A lo largo de la obra, avanzamos y retrocedemos entre los 500 días ―por lo que debes de poner atención―, en los que vemos las diferentes facetas en la historia de una pareja que parece destinada al “felices para siempre”.

“Para Tom Hansen, encontrarla ahora, en una ciudad de 400 mil oficinas, 91 edificios comerciales y 3.8 millones de personas, sólo puede explicarse de una manera: destino.”

Conforme avanza la relación, encontramos las diferentes etapas que se viven en una relación amorosa: desde el conocerse, hasta el rompimiento, pasando por esa etapa inevitable del “la amo pero la odio” que antecede a la separación. Así mismo, la película escapa de los conceptos y fórmulas de las comedias románticas, situándonos en un escenario más cercano a la realidad, ése en dónde no todo es fácil y el amor rara vez es perfecto―espero que todos hayan vivido algo así porque, de lo contrario, me acabo de proyectar―. A lo largo de la trama, recordamos a punta de nostalgia, que muchas veces las cosas no son como parecen, mucho menos como deberían; pero que, al final, la vida sigue y nosotros no podemos quedarnos atrás. Como dice una muy querida amiga: “eso casi siempre nos pasa a las mujeres: queremos estar con alguien; y ya que estuvimos, él dice que sólo somos amigos, que no era nada formal. Y nos quedamos con la cara de ‘wtf?’. Ah, pero eso sí, después sale a la luz que él siempre quiso una relación seria, sólo que con otra persona.”

“―Lo de Summer se terminó.

―¿Alguna vez comenzó?

―No; pero pudo haber pasado en un mundo en donde las cosas buenas me ocurren a mí.

―Sí, bueno… ahí no es donde vivimos.”

En resumen: la película, sin ser un éxito taquillero o una franquicia de millones de dolares, es la excelente obra prima ―significa: es la primera― de Marc Webb, el director, quien antes sólo había trabajado en vídeos musicales y cortometrajes. Pero que muy pronto nos dará noticias con su siguiente película: The amazing Spider Man

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