Mamá, quiero ser un “Hipster”

25 Dic

Yo sé que tú eres de esas personas que se interesan por el acontecer diario, el arte y la cultura―ajá…―; y, por lo tanto, no temes apagar la televisión en medio de la telenovela, el partido de fútbol o la computadora ―luego de leer “El pensar de un panda”, claro está― para asistir a conciertos de música clásica o bandas nuevas e independientes, presentaciones de libros, galerías itinerantes de escultura, fotografía y pintura, lecturas de poesía con o sin performance, y nunca te pierdes un seminario sobre la filosofía de la “prole” en el siglo XVI. Pues bien, déjame decirte que no estás solo en el mundo―no eres nada especial, ni te emociones―, mira a tu alrededor y date cuenta de que sólo eres un “hipster” más―¡uuuuuh!, qué mainstream eres.

Los “hipsters” son una de las más peculiares ―y curiosamente de las más abundantes― tribus urbanas que abarrotan las calles. Son aquellas personas que presumen de tener gustos que se empeñan en encasillar como alternativos: escuchan música independiente, leen mucho y de todo, se precian de ser cultos ―gracias, National Geographic e History Channel― y visten, según ellos, por encima de la moda ―aunque caen en lo retro―. Es por esto que El pensar de un panda ofrece a continuación la “Guía del panda para ser… hipster” ―pero… seguir guías es taaaaaan ordinario.

PRINCIPIOS BÁSICOS

Sobra remarcar que las reglas son para la “borregada”, y que un buen “hipter” hace las suyas en base a su sobrada experiencia y riqueza cultural; sin embargo, también hay que recordar que la cultura y las artes se fundamentan en reglas y estándares, y que es cuando el artista sobrepasa esos límites que se consigue una obra maestra ―oh, soy tan culto―. Así, esta parvada urbana se podría resumir en una regla: se  debe conocer lo ordinario ―a lo que llaman “Mainstream”―, pero estar a la caza y saber apreciar lo diferente. Suena sencillo, ¿verdad? Luego de una larga ―estaba jugando el demo del Diablo III mientras la hacía― investigación, presento ocho aspectos que aquellos que deseen formar parte de este grupo no pueden pasar por alto.

  • La ropa hace al gato

Vivimos en un mundo que se rige por el “como te ven te tratan”, y nadie te reconocerá como “hipster” por la blancura de tus dientes, el reloj que te cuelgas al cuello o por la mancha de cátsup en tu corbata. Tu vestimenta debe reflejar el caos interior que te roba el sueño; debes decirle al mundo que vistes libre porque no te importa lo que piense de ti, siempre y cuando sean cosas positivas; porque si alguien piensa mal de ti, te sentirás mal y para vengarte harás como que no te importa ―la sociedad no debe entenderte, pues ni tú lo haces la mayor parte del tiempo―. El atuendo hipster por excelencia es la apariencia retro ―asalta el ropero de la abuela―: combina la mayor cantidad de colores, diseños y texturas en ropa de segunda mano o de un diseñador que apenas comience ―recuerda que las grandes marcas son el enemigo―. Sin embargo, lo más característico de los miembros de esta tribu en la actualidad son los lentes de montura gruesa ―que tengan aumento (o sentido) es opcional―, así como el peinado estilo barquillo-de-helado, ―que te hará resaltar en las conferencias de los antropólogos a favor del uso de los focos de 45 watts― y, por último, pero no menos importante, tu sombrero de detective mal pagado… o cualquier gorra, el punto es tener algo que quitarte para cuando hagas como que estás pensando. Ahora ya tienes el look adecuado para escapar de la corriente.

  • La hipsti-cueva

Esta es una de las mayores libertades a la vez que preocupaciones en el mundo alternativo. Un hipster puede vivir en cualquier lugar y excusarse… digo, estar orgulloso: si tu domicilio es en las zonas privilegiadas de la ciudad, puedes afirmar que eres de gustos refinados y selectos; mientras que, si vives en colonias de escasos recursos, dirás que “eres muy experimental y te gusta convivir con todos, sin discriminar, porque estás harto del clasismo impuesto por el gobierno y los medios de comunicación” ―o cualquier otro sermón que aburra al oyente. De nuevo: el sentido es opcional― . Pero eso sí, tu hogar debe estar decorado del suelo hasta el techo con ilustraciones simbólicas, arte abstracto, pinturas y fotografías de tus amigos artistas y centenares de frases poéticas escritas con mil y un tintas y colores ―su favorita es la fuente Helvetica―. Tu casa, como tu vestimenta, es un reflejo de tu Yo innovador y rebelde, al mismo tiempo que revela tu Yo sensible que sólo quiere ser aceptado por los demás.

  • El soundtrack perfecto

Otro accesorio que delata a los hipster son los audífonos, que pueden ir desde los tamaño chicharo hasta antena parabólica; y la razón es simple: no pueden vivir sin música. Pero no creas que los verás cantando el nuevo éxito de Daddy Yankee o lo más nuevo de La Tigresa del Oriente, no, ellos pensarán en una mezcla absurda de géneros ―algo como mariachi-tribal-electro-neutropop―, buscarán entre los países menos conocidos, al artista menos popular y la elegirán como su nuevo máximo ídolo. Que no te sorprenda escuchar a un hipster hablando de un grupo de Papúa Nueva Guinea que canta en nahúatl sobre la deshonra a la gran diosa de las termitas. Para ellos, entre menos personas conozcan a su cantante, lo hace más y más extraordinario.

  • Dime cuánto lees y te diré quién eres

Atrás quedaron los tiempos en que la lectura era sólo un placer/pasatiempo de algunos; los verdaderos hipsters quieren leerlo todo y la mayor cantidad de tiempo que les sea posible. El individuo de esta sub-raza se interesa por cualquier tema y se convierte en un sabelotodo ―las pláticas entre los hipsters van desde el auge económico de China hasta el si es o no cierto que las flores crecen más si les dices palabras bonitas―. Tu obligación es estar preparado para hablar de todo y en el momento menos pensado. Piénsalo un poco: ¿de qué te sirven esas gafas y el sombrero, si al abrir la boca delatas tu ignorancia? Lee, lee y recuerda que entre menos conocido es el autor, mejor para los propósitos hipster.

  • Fan del séptimo arte, pero primero el arte.

A ti no te importa quien ganó el Oscar, eso es muy de los ordinarios, de los borregos que siguen las tendencias que los medios de comunicación dirigen. No, lo hipster son los Cannes y el Festival de Sundance, es ir al apartado de “Cine de arte” en Blockbuster y rentar seis o siete películas al azar; no importa el actor, director, muchos menos el año en que se hizo la película, lo que cuenta es que, mientras los demás hablan de Harry Potter, Crepúsculos y Los Vengadores, el hipster hablará de una estupenda cinta norcoreana ―que seguramente no entendió, pero que recitará de memoria la sinopsis que leyó en la parte trasera de la caja.

  • Cuida lo que sale de tu boca

Aunque el hipster promedio lo niegue, su intención es convertirse en líder de opinión. Y tú quieres ser uno de ellos, así que debes mantener un nivel de cultura muy por encima de la media; y hablar/escribir de acuerdo a ello. En esta especie no tienen cabida los que escriben así: “ezzzzSSSStuVo zUPppper”, ―cada vez que pones un acento, un árbol revive. Únete a la campaña―. De manera que, si eres de los que dicen “oistesss”, “pensastesss”, “ta’ rechulo” o “yatu sabe'”, temo decirte que deberías de tirar tu intención al retrete, porque te arriesgas a la humillación pública y al rechazo psicológico cuando intentes acercarte al grupo hister de tu cOmUniDAaH.

  • Alta vida social

Reúnete con tus amigos pseudo-intelectuales cada dos días en un café o un bar temático en donde puedas platicar ―Starbucks es el más habitual― y hablen muy alto sobre cine, literatura y música; comparen grupos y conocimientos; lean haikús e improvisen una velada bohemia a la luz de la luna y la mirada confundida de los meseros. Es su deber vanagloriarse de su cultura y compartirlo con el resto del mundo. Ah, pero tampoco debe faltar el que hagas burla de las personas de mente inferior que te rodean: mófate del tipo que pone canciones de Andrea Bocelli en su computadora, del que trae la Novena Sinfonía de tono en el celular y del que está leyendo a Paulo Coelho ―ehm… con este último ensáñate lo más que puedas.

  • Ser o no ser… esa es la cuestión

Ahora que ya haz cumplido con los puntos anteriores, debes es negarlo todo. Un verdadero hipster no se declara como tal porque sería encasillarse en un arquetipo ―y ellos están en contra de eso…―. Aunque también, si afirmas que lo eres, y lo eres en realidad, entonces estás orgulloso de ti mismo y de quién eres; pero estar orgulloso de ti mismo es lo que promueven los medios, por lo que es  muy mainstream, así que no es hipster; aunque dado que ser hipster está de moda en estos días, se necesita no serlo para entonces ser un verdadero hipster. Sin embargo, si eres hipster, estás de moda, así que en realidad no lo eres.

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Espero que te haya gustado esta entrada. Y ya sé que pedir que opines, califiques y compartas este blog es muy mainstream y no debería hacerlo, pero igual lo haré porque sé que esperas que no lo haga. Y no olvides darle “Me gusta” en Facebook ―está por acá a la derecha…

Gracias por leer, ya casi llegamos a las 3000 visitas, y a los 300 seguidores del blog.

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14 comentarios to “Mamá, quiero ser un “Hipster””

  1. Anónimo 28 junio, 2015 a 23:52 #

    pues yo creo, que toda persona puede combinar cosas que les gusta ,como combino un poco de hipster con mi forma de ser y ya, el objetivo es ese

  2. Yshna 14 noviembre, 2013 a 23:42 #

    hahaha muy bueno, me encanta como escribes (y no doy términos técnicos para que no digan que soy “hipstere”, jodidos hipsters) Pero muy buena entrada, divertida y todo felicidades.

    • Eduardo E. Figueroa 9 septiembre, 2014 a 14:55 #

      Gracias, ciudadano promedio. Jajaja. Sigue así: no caigas en tentación de ser tan hipster como TODOS los demás.

  3. leche de pija 5 octubre, 2013 a 13:36 #

    Los jipsters son ls misma mierda que el resto. Ni ellos se dan cuenta de que ser jipster tambien es mainstream.
    Monos caóticos.

  4. Diana Isabel Garcia Sierra 19 noviembre, 2012 a 11:41 #

    jajajjajaja aunque me dio mucha risa mejor guardo mis lentes de montura gruesa y mis audifonos ochenteros! jajajajaja no se creo que uno cae en las modas sin fijarce!, creo que tengo que cambiar de amigos! jajajajajaaj muy bueno el post!

  5. Eddu 13 octubre, 2012 a 11:37 #

    No tienes idea de lo que es un hipster panda inculto

  6. la loca de los gatos 3 enero, 2012 a 16:23 #

    Valla que difícil ser un hipster!! Mira q buscar a un grupo de Papua Nueva Guinea y saber que los papúes han de estar bailando eso se debe sentir tan mainstream que horror!
    Lo más complicado de todo esto es que las profecías del philosoraptor se volvieron realidad!! Que será de todos esos fieles seguidores de tumblr que se rehusaron a utilizar otra cosa q no fuera helvética por tanto tiempo? en fin va veremos cómo tratan de evolucionar hacia alguna otra cosa..

  7. Apicultor Apóstol 27 diciembre, 2011 a 23:08 #

    Ejem, ejem… bueno, decidí no darme por aludido aún cuando mientras leía estaba escuchando a una banda australiana y portaba una bonita gorra de detective. Por cierto, te faltó decir que les encantan los trueques culturales…

  8. Anónimo 26 diciembre, 2011 a 19:04 #

    jajaja, creo que este post me hizo reír
    muchísimo, saludos

  9. Mónica 26 diciembre, 2011 a 13:20 #

    Muy bueno. valió la pena esperar pero…. ¡creo que soy una hipster, ahhhh!

  10. Vin fex 25 diciembre, 2011 a 20:23 #

    jajaja siempre existe esa ansia de pertenecer a algo. El hombre tiene la necesidad de pertenecer, y proteger las supuestas ideas de algo. En sectas y tribus urbanas hay tantas cosas que dan risa.

    • angelic33 9 agosto, 2012 a 19:52 #

      para ser realista no necesita sentir que perteneces a un grupo, mientras los aparentan pertenecer o simplemente los que se mofan es por que pertenecen y quieren finguir que no lo hacen!!! XD

  11. Jesús Alexandro 25 diciembre, 2011 a 20:13 #

    Esta muy bueno este número! yo conozco algunos hipster, nada más a algunos jajaja

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