El arte de decir “No” a la mercadotecnia

25 Sep

ANÉCDOTA

Aquella mañana, todo era alegría para la familia Del Monte. Recostada sobre la cama, la Señora Teresa tenía en brazos a la recién nacida; a quién, después de hablarlo con Bruno Corza, su esposo, habían decidido darle el nombre de María ―la llamaban “galleta”, de cariño.

Desde hacía mucho tiempo que no veía una reunión como aquella. Estaban ahí las gemelas, Dolce & Gabanna, las primas favoritas de Teresa; la tía Carolina Herrera, quien se había escapado del trabajo y tenía que irse esa misma noche; Tommy, el mejor amigo de Bruno; la abuelita, quien había preparado un poco de chocolate caliente para celebrar; la pequeña Kate que, a sus diez años llevaba un vestido de princesa, y relataba al mundo a través de su teléfono celular todo cuanto ocurría ahí dentro: “la beeBA Se pArEc a su mamiiii!!!!!!!”, “la gaietita ia se va a momir caiense todos XD”, por citar algunas de las frases que publicó en cada una de las redes sociales a las que pertenecía ―esa semana―; incluso alguien había instalado una cámara digital para trasmitir en un canal de internet, de esa manera, todos los familiares y amigos podían estar al pendiente.

REFLEXIÓN POSTERIOR

Episodios como el anterior parecen ridículos; pero, si ponemos sobre la mesa el hecho de que palabras/concepto tales como “Yahoo”, “Starmedia” o “Internet”, sean el nombre propio de niños, quizás dejemos de verlo como una burla mercadotécnica y lo consideremos como un punto al que nos dirigimos ciegamente.

¿Cómo evitarlo? Es un fenómeno que recorre nuestras calles repletas de aparadores y pantallas que nos dicen cómo caminar, vestirnos y oler; anuncios que nos invitan a generar consciencia propia ―mientras tomemos su refresco, desde luego―. Muchos podrán decir que ellos no basan su vida en marcas; o que sólo consumen lo que necesitan, sin mirar qué compañía lo fabrica o lo promociona. Lo único cierto es que somos víctimas del bombardeo publicitario, y de esas falsas necesidades que nos provoca.

“[…] Los modos de vida se han vuelto completamente dependientes de las lógicas de las marcas y del consumo para la mayor parte de las actividades de ocio. […] El consumo es, junto con el amor, el otro gran sueño de la vida privada.”

Regresemos un poco, para comparar ese tiempo donde los celulares eran un lujo de los altos ejecutivos, y era una herramienta de trabajo. Ahora levantemos el rostro: ya no nos sorprende ver a niños de seis años; pegándoles estampas de Bob Esponja, Los Padrinos mágicos, lo que hace ver esos aparatos tan costosos como juguetes ―de Waldo’s―. Finalmente, volteemos ahora a la pantalla del televisor, ―sí, esa maravillosa pantalla plana de alta definición y de cincuenta pulgadas que papá sacó a crédito por cuarenta y dos años― ¿Cuántas veces nos “recuerdan” lo importante que es estar comunicado con nuestros amigos y familiares? ¿Cuántas compañías buscan hacernos sentir “culpables” por no estar en contacto con ese amigo de Indonesia y esa muchacha de Turquía que conociste en un foro de internet? Entonces, te dan la solución: ¡comprar un nuevo celular! ―el cuál será una reliquia seis meses después―. El marcador al final del día es: la mercadotecnia, 25561; tú, 0. Bienvenido a la nueva era: una cultura naciente que de a poco se convierte en la identidad de nuestra generación.

“Cuando se habla de globalización, uno piensa inmediatamente en factores geoestratégicos o geopolíticos; pero es también una cultura, un modo de conciencia, de percepción, un sistema de valores desde el cual se percibe un mundo donde las fronteras se erosionan. En primer lugar, es una cultura de mercado.”

En la actualidad, los temas preferidos de conversación, al menos entre las personas más comunes, son la programación televisiva, la música de moda, las coberturas periodísticas ―la nota roja sobretodo― y los estrenos en el cine ―sin olvidar los videos de Youtube, ¡como “Nyan cat”―. La cultura se ha diversificado, al mismo tiempo que se ha vuelto más limitada. El individuo tiene una gama tan amplia de celebridades a quienes imitar como la cantidad de canales que le ofrezca su servicio de cable.

Cuando llega ese punto en que una paloma te viste, o utilizas tres líneas en cada prenda; justo en esos instantes en que llevas la ropa y accesorios que cuestan más de un año de salario mínimo, y tienes al límite todas tus tarjetas de crédito, es cuando la misma sociedad que te formó en tu nuevo y fascinante Yo consumista te recuerda que lo importante es nunca perder tu individualidad, y te pregunta “¿de qué te sirve aparentarlo todo, si no eres nadie?” Para luego, sin admirarte como hubieras querido, darte la espalda. Comienza un círculo vicioso ―del que sólo podrás salir si compras las nuevas Cápsulas anti-depresión RT 4000, patentadas por “El pensar de un panda”―; Este conflicto es, en gran medida, el responsable del estancamiento ético en que se encuentra nuestra cultura y, por ende, nuestro tiempo.

No es posible ignorar todo cuanto nos rodea u olvidar la lluvia de publicidad a la que hemos sido sometidos desde pequeños; pero sí podemos buscar una manera de equilibrar cada uno de nuestros pasos, y así dejar de culpar a la mercadotecnia de no ser populares. Debemos jerarquizar, saber diferenciar entre lo que es necesario y lo que sólo es un deseo, o peor, un capricho ; recordar que la sociedad se conforma de individuos, y que es el individuo es quien le da forma y no viceversa.


[i] Todas las citas son de “Gilles Lipovestsky”

__________________________________________________

Gracias por la visita. Como siempre, te invito a que nos dejes saber qué piensas acerca de esta publicación. Ahora, dale “manita arriba” y verás como tu vida será mucho mejor.

Anuncios

5 comentarios to “El arte de decir “No” a la mercadotecnia”

  1. Jesús Alexandro 29 septiembre, 2011 a 11:28 #

    No podemos no vivir el mundo de hoy, solo se se puede vivir el mundo que está ahora…

    Se da el caso de personas que la tecnología se le vuelve “enfermedad” compulsivamente a comprar en el instante en que sale el producto nuevo, sin siquiera conocerlo o saber de él, es aquí cuando hay un problema.

  2. la loca de los gatos 25 septiembre, 2011 a 14:47 #

    Vamos no hay que crear una cacería de brujas, no todos los que nos dedicamos a eso somos “tan” malas personas (bueno yo si pero de alguna manera me tenia que defender) la cosa esta así, no se puede parar la mercadotecnia, ni nada de lo que involucre, simplemente es la manera en como esta enfocada la economía; el consumismo surgió precisamente como solución a una crisis económica, como una manera de hacer que se mueva el dinero; si quisiéramos conformarnos con estilos de vida de hace 3, 4 generaciones donde no había carro, ni celular, ni la computadora, ni nada por el estilo eventualmente nos toparíamos con el problema de que las ciudades y el estilo de vida ya no se presta para poder estar bien con tan pocos recursos,
    aquí el asunto esta en “como se manejen las personas” para salir ilesos de todos esos emporios que pertenecen al diablo y al chuki y a todas esas cosas feas que te puedas imaginar; patéticamente muy pocas personas se dan cuenta de que hay que tener un sentido critico y por que no también el ya olvidado sentido común; los niños de 15 años No necesitan un carro de lujo, la comunicación No se refiere a pagar 700 pesos por un black berry que te deje estar en el Face y twitter diciendo que tan borracho andas, un vestido caro No te quita lo vulgar y NO no todo lo que diga la tele, ni youtube, incluso muchos periódicos es verdad, hay maneras de salir adelante, simplemente hay que ser críticos y mantener los pies en la tierra sin necesidad de acabar siendo un paria en la sociedad.
    Como tu ya mencionaste “hay que diferenciar de los que es necesario de un capricho y nada más”.

    • Eduardo E. Figueroa (Yayo el panda) 25 septiembre, 2011 a 19:30 #

      Y lo entiendo, querida Loca de los gatos, jajajajaja.
      Mi intención no es decir “no compren” o algo parecido; sino hacer una invitación a ser más selectivos; y sé que no todas las personas son así… Bueno, tú no lo eres. (Por cierto, la pulsera de metal lunar que me vendiste está genial, realmente siento toda esa nueva energía! Muchas gracias!).
      Como siempre, agradezco tu comentario y tu visita.

  3. Adal Alvarez 25 septiembre, 2011 a 13:37 #

    Excelente publicación, Eduardo. El consumismo está consumiendo nuestra sociedad bajo premisas de mentiras. Yo por ello, estoy intentando apostar al minimalismo, aunque, desfortunadamente, no estamos excentos a los ataques de control mental a los que nos someten a través de tantos medios al punto que es difícil y a la vez tan fácil, distingar la verdad de la mentira y muchas veces, te atrapa cualquier clase de “fad” por más estúpida que sea, como por ejemplo, que se nos quemen las manos por tener la última blackberry.

    uno de mis lemas, consume menos… crea más.

    • Eduardo E. Figueroa (Yayo el panda) 25 septiembre, 2011 a 14:05 #

      Saludos, Adal.
      Tienes razón: no hay nadie exento de esos ataques, pues con frecuencia provienen de la misma familia (que se compara quién trae el mejor celular o tiene la mejor TV). Pero si es posible salir, escapar un poco de ello, siempre y cuando se procure tener un criterio amplio, y una visión crítica de lo que nos rodea.
      Te agradezco el aporte.

¿Hay algo que quieras compartir con la clase?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: